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joal
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MensajeTema: Cuento: El Negrito   Lun Feb 25, 2008 10:42 pm

jajaja... quise poner mi cuento de el negrito, y me salio el siguiente mensaje:

"El mensaje enviado está demasiado largo."



que no esta largo... el mundo le queda cortooo Wink jajaja
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MensajeTema: Cuento: El violoncello   Lun Feb 25, 2008 10:43 pm

EL VIOLONCELLO


Como si los dedos de un gigante sujetaran del talle a una mujer; así se asemejaba aquel violoncello sujetado por los desnudos muslos de Elena.

Dicen que el violoncello es el instrumento que mas se asemeja al ser humano, tanto por las dimensiones de su talle, como por los tonos emitidos similares a la tesitura de la voz humana. Pero en aquel momento mis ojos no estaban puestos en la melodía. Frente a mí se encontraba Elena, entonando con pasión aquella melodía, mientras el violoncello tapaba la desnudez de su cuerpo, no visible desde el sofá donde me encontraba sentado frente a ella.

Su cabello caía suavemente sobre su cuello, cubriendo ligeramente sus hombros deslizándose con cada movimiento del arco hasta caer nuevamente hasta su clavícula; para nuevamente con un ligero ademán de cabeza, volver a echarlo hacía atras. Se podía ver como la sangre pulsaba cerca de aquel cuello blanco, desnudo, suave, que se agitaba con cada movimiento, y aún cuando estos en ocasiones eran suaves y ligeros, como bruscos y apasionados, parecía que su cuerpo no lo notaba, permanecía firme a cada moviento. Sus senos, enmarcados por una gota de sudor que lentamente corría hacia su vientre, permanecían inmóviles, mientras se sonrojaban por el calor de la sangre que llenaba su pecho.

Sus muslos, sujetaban suave pero firmemente el cello mientras aquella otra mano subía y bajaba a lo largo de las cuerdas, aprisionandolas con sus dedos contra el mástil que era acariciado una y otra vez por una palma que subía y bajaba a lo largo de este. Se veía como sus muslos se tensaban una y otra vez, impidiéndo al violoncello escapar, como si quisiera aprisionarlo entre sus piernas, acercándolo cada vez más hacia su sexo, mientras sus pechos, ahora rebosantes de sangre, se cubrían al igual que sus hombros, de una ligeras gotas de sudor.

Cuando por fin terminó su melodía, liberó al violoncello de entre sus piernas, recargó sus brazos en el instrumento y apoyando su rostro en ellos, me miró a la cara y me sonrió. Me levanté de mi asiento y fui hacia ella. Le extendí la mano para ayudarla a levantarse y haciendo el violoncello a un lado, la sujeté del talle, y haciendo su pelo hacia atrás, nos sonreímos.

Sabíamos cual sería la suguiente melodía.


Última edición por joal el Mar Feb 26, 2008 1:46 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Cuento: El negrito (parte 1)   Lun Feb 25, 2008 11:16 pm

EL NEGRITO


Cuando conocí a Aamorzal Dû-'huib o “El Negrito” como amistosamente le pusimos, creo que el pudo ver la sorpresa en mi rostro, solo un poco menor que cuando me explicó el significado de su nombre.

El Negrito era un tipo de aproximadamente dos metros veinte, hijo de una sudafricana y un habitante de la región de Yemen, en medio oriente. Esta extraña mezcla de razas le había dado tanto una estatura fuera de lo normal como un aspecto especial, ya que al carecer de una piel totalmente oscura propia de su ascendencia materna, había heredado de su padre un tono de ojos oscuros y profundos, que aunado a su estatura y su complexión física, le hacía un tipo de una personalidad que se imponía por si misma. Era el menor de siete hermanos, y debido a esto se le llamó “El pequeño”, lo que resultaba humorístico al ver su apariencia.

Afortunadamente su familia era acomodada, y gracias a ello pudo estudiar un doctorado en Farmacobiología química, aunque fue su afición a la antropología histórica lo que nos llevó a conocernos. Cada año en la ciudad se celebra la llamada Feria Internacional del Libro, evento que aglutina editores, escritores y aficionados a la lectura. Yo iba a dar una conferencia sobre un libro que acababa de escribir acerca de costumbres y mitología comparada. Dado que en el sitio web de esta feria aparecía mi nombre, mis datos y la temática de mi libro, fue por este medio que recibí un correo de El Negrito.

En el, me comentaba que tenía contemplado detenerse unos días en la ciudad en su camino a los Estados Unidos, y que quería aprovechar su pequeña estancia para comprar algunos libros y platicar conmigo acerca de la diferencia entre los usos y costumbres de los distintos pueblos, ya que dicho tema no solo le interesaba, sino que se encontraba realizando un estudio sobre sustancias utilizadas en los ritos de cada pueblo, razón por la cual viajaba al vecino país del norte. Dado que el tema me interesaba a mi también, acepté su propuesta yle extendí mi invitación a presentarle la ciudad.

Desde nuestro primer encuentro hicimos buenas migas El Negrito y su servidor. Encontramos que no solo teníamos puntos en común respecto a nuestros intereses, si no también a nivel personal. Fue así como conocimos un poco más acerca de nuestras vidas, y posterior a su regreso de USA, nuestras pláticas fueron tomando un caracter más profundo.

Nuestras charlas iniciaron con elementos tales como los dialectos, los vocablos comúnes entre razas totalmente ajenas entre sí, como es el caso de “Atl” que para nosotros los mexicanos significa “agua” en nahuatl, de ahí los Atlantes, mientras que ese mismo vocablo fue utilizado por griegos y latinos mucho antes del descubrimiento del continente para significar “más alla de las aguas” de ahi el término de la Atlántida. O la costumbre de los entierros ceremoniales y la inmolación de los guerreros caídos; o las similitudes que encontramos entre los aztecas y los celtas, tribus marcadamente guerreras y a la vez religiosas, cuyos sacerdotes tenían un alto conocimiento del mundo aunque sus prácticas rayaban más allá de lo salvaje. Igualmente, también platicamos de las similitudes entre los pueblos del lejano oriente, como los tibetanos que fin de alcanzar un nivel de conciencia superior utilizan el propio cuerpo para producir sonidos o “mantras” a manera de comunicación con sus dioses, costumbres también utilizadas por los pueblos africanos que a manera de consciente colectivo buscan crear una oración fortalecida en sonidos especiales.

Realmente me faltaría espacio para enumerar todo lo que eran costumbres, ritos, aspectos mitológicos, lenguaje, y un sinnúmero de cosas que encontramos comunes entre pueblos tan dispares entre sí, que aún elementos como el “consciente colectivo de Jung” no lo justificarían. Fue a partir de ese momento que nuestras conversaciones empezaron a tomar un carácter más serio, pues si aquellos elementos comunes tenían tantas similitudes, solo podía ser explicado mediante la existencia de una tercera entidad a la que todos pudiesen acceder independientemente del lugar y tiempo, que se manejara de manera velada o no su existencia. Buscando ese punto en común fue que buscamos elementos que aglutinaran costumbres pero que no se circunscribieran a cosas de uso diario, por lo que consideramos elementos como los religiosos y rituales los más adecuados para dicho propósito, ya que decían ser un vínculo entre lo terrenal y algo más allá de la comprensión humana.

Elementos como la brujería, la hechicería parecían ser un poco más del conocimiento de El Negrito; mientras que costumbres, ritos y religiones lo eran más de mi persona. Pronto empezamos a encontrar también elementos comunes entre ambas, o como muchas costumbres o ritos antes considerados como brujería, algunos terminaban siendo conocimientos científicos mientras otros se volvían cultos y posteriormente religiones, como es el caso del vudú, antes considerado un culto y hoy ya una religión oficial.

Este grupo de temas nos abrió una puerta enorme de conocimientos que ambos habíamos pasado por alto durante mucho tiempo. Elementos tan sencillos como el humo nos resultaban fascinantes, ya que si en algún tiempo las piras funerarias se realizaban inicialmente para elevar el espíritu de la persona mediante la acción del humo, muchos ritos lo utilizaban para estar en contacto con los dioses, tales como el incienso en medio oriente y entre los católicos, la mirra en medio oriente, el voacango y savia en Africa, el copal y tabaco en América. Eran espíritus que entraban al chamán, médium, sacerdote, brujo o mediador entre en mundo terrenal y el espiritual que le permitirían realizar dicho nexo. Gracias a los conocimientos en botánica y química del Negrito, pronto abordamos desde un punto científico el uso de plantas medicinales, sagradas y de poder dentro de los mismos ritos y su uso inadecuado por parte del hombre contemporáneo. El uso de la hoja de coca por los peruanos, el opio por parte de tibetanos, el peyote por amerindios, el curare por sudamericanos, la sávila por los africanos, los hongos por parte de europeos y olmecas; toda una serie de plantas y elementos químicos que a través del tiempo el ser humano ha querido reproducirlo o refinarlo con el fin inconsciente o no, de volver a entrar en contacto con los espíritus y dioses originales.

Creo que fue en una de esas conversaciones con El Negrito, que se me ocurrió comentar una frase que escuché acerca del uso y consumo de sustancias psicotrópicas. Uno de los gurúes del LSD afirmaba que en realidad nuestro llamado “consciente” está condicionado a la educación de la percepción; y ponía el caso de que dos personas pueden estar conversando en lugar muy ruidoso aún cuando científicamente el nivel de ruido impediría oír al interlocutor, o el que una madre puede escuchar aún el más mínimo llanto de su hijo aún cuando se encuentre rodeada de un sinnúmero de sonidos. Algo similar, afirmaba este autor, sucede con nuestros sentidos, se nos condiciona a filtrarlos, de ahí que los niños pequeños dicen ver “cosas y monstruos”, pero se les condiciona a “no percibirlos”. Y - preguntaba esta persona - , ¿quien dice que todos nuestros sentidos no nos los han condicionado del mismo modo?; para percibir sólo lo que nos educaron percibir; esa es la función de las sustancias que alteran al ser humano: derribar esas barreras para poder captar la verdadera realidad.

Esa afirmación produjo un pequeño asombro en El Negrito, como una pregunta que me devolvió el mismo grado de estupor que provoqué en él: ¿Entonces que son los brujos o sacerdotes? ¿Son quienes realmente tienen las armas para ir y venir de esa realidad alterna a la nuestra; o en realidad son charlatanes que creen conocer lo que uno mismo puede descubrir?. Obviamente esto suscitó más preguntas que respuestas, porque entonces ¿Qué sería un mal viaje? o ¿Realmente el médium sabe lo que hace o solo brinda su interpretación de lo percibido?. ¿Realmente puede utilizar cosas del mundo espiritual para afectar el nuestro; o existe entonces la brujería y hechicería, más allá de toda explicación científica pues pertenece a esa entidad superior?

Tal vez el uso de ciertas sustancias sea lo que permita percibir lo que realmente existe y hacer tangible ese mundo oculto; y el sacerdote o brujo solo es un pequeño vínculo terrestre a el. En lo personal, yo no tengo miedo a las drogas; cuando joven llegué a probarlas y aunque no quedé prendado de alguna, si les guardo respeto. Por su parte El Negrito, había consumido también algunas otras cuando joven; pero ahora estas últimas preguntas abrían una nueva interrogante a ambos acerca de que tan conveniente era su uso como medio para acceder a una nueva realidad.

Gracias a los conocimientos e investigación de ambos, pudimos elaborar un plan de acción consistente en acceder a esos ritos mediante el consumo de sustancias naturales como era costumbre de las tribus a fin de minimizar la toxicidad e invasión de sustancias artificiales; así como apoyarnos de los mismos ritos que se utilizaban posteriores a estados alterados de conciencia y de un compuesto desarrollado para limpiar lo más pronto posible nuestro cuerpo de dichas sustancias.

... continua
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MensajeTema: Cuento: El negrito (parte 2)   Lun Feb 25, 2008 11:17 pm

continuación ...


Al principio todo pareció avanzar sin problemas, ya que cada uno ibamos registrando nuestras experiencias en un cuaderno a fin de no olvidar detalles acerca de lo visto u oído. El problema, o no debería decir problema sino más bien lo que detuvo nuestra experimentación en seco fue el evento acontecido la noche de San Juan.

Desde hacía tiempo nos había llamado mucho la atención esta fecha por ser de carácter religioso de características similares entre varias religiones. El día de muertos. Fiesta religiosa en varios pueblos; azteca, bantú, tibetano, celta. Curiosamente pueblos tan distintos celebraban esa fecha como el día en que la puerta del Xibalba se abría. Fecha en que el mundo terreno y el que se encuentra más allá de toda comprensión se encontraban aún más cerca. El miedo no nos invadió aquel día, como tampoco todo lo que vimos, cosas que no podría relatar del todo. El miedo, o que mejor que decir, una extraña mezcla de sorpresa y terror llegó al día siguiente.

Si bien ambos estábamos acostumbrados a ver y oír cosas indescriptibles dadas nuestras experiencias anteriores, aquello no podía comprarse. Después de habernos desintoxicado y al comparar nuestras notas el temor nos asaltó. Estaban escritas las mismas cosas con el mismo lujo de detalle!. Ahí estaba la misma puerta de hierro oxidado bañada en sangre, con los goznes ensangrentados y el aspecto cobrizo de la parte reforzada; la arena calcinada de huesos; el sonido de los huesos que crujían mientras aquellos seres de aspecto gomoso y casi podrido de su piel desgarraban con sus pezuñas a seres que por más que intentaban morir seguían sufriendo un dolor eterno. El crujir de dientes por agonía, el fuego que invadía su garganta, boca y pulmones y nunca se sofocaba; el desollamiento de los rostros con las pupilas bañadas en esa especie de ácido hirviente. Todo, todo, todo coincidía.

No pudimos seguir leyendo nuestras notas, pero el pánico se reforzó aún más cuando escuchamos la cinta que siempre dejábamos grabando. Se oía el sonido de las llamas de la chimenea y ninguna conversación nuestra que demostrara que en algún momento nos compartimos algún tipo de ideas, pero al escuchar con mayor detenimiento, percibimos al fondo un pequeño ruido, un cosquilleo que en un inicio lo adjudicamos a que el cabezal de la grabadora estaba sucio; pero al amplificarlo pudimos oír lo que lo lejos parecían chirridos, gritos, especies como de aullidos o llantos, y sonidos inteligibles de un sinnúmero de seres. Realmente nos apanicamos; tal vez habíamos abierto una puerta a lo desconocido y nosotros mismos ahora éramos el medio. Destruimos todo y sé que me entenderán, quisimos terminar con ello.

El Negrito sugirió que ya no volviéramos a intentar algo así a lo que accedí. Yo por mi parte le sugerí que fuéramos con algún chamán o alguien así a participar en algún rito, ir con alguien que tuviera la capacidad supuesta de purificarnos. Al principio el no aceptó afirmando que no era lo correcto, ya que entre muchos ritos el seguir ritos extraños o externos a sus creencias no solo era considerado paganos, sino además debía ser castigado; de ahí que siempre hay ritos de iniciación o de pertenencia a una religión o creencia. Coincidí con él y le pedí que tan solo me acompañara, no era necesario que participara. Eso lo convenció.

A mi en lo personal me hubiese gustado asistir a un Temazcal o un rito azteca, pero tal vez por las prisas o porque no consideré con quien me dirigía, le sugerí asistir a la catedral, a la misa principal. Fue lo que se me ocurrió y la solución que ví mas cercana. Obviamente no iba a comulgar ni nada de eso, pues no me considero católico, pero si asistir a de cierta manera “purificarme” de mi experiencia. Al menos eso era lo que creía.

La misa transcurrió de lo más normal; la presidía el cardenal Juan Sandoval Iñiguez. Creo que era una celebración especial ese día, pues había bastantes velas y le acompañaban varios sacerdotes. En un momento dado, el cardenal empezó a dar la vuelta al atrio, pasando por todo alrededor; pero al llegar a donde estábamos El Negrito y yo, ocurrió algo inesperado. Adelante del cardenal iban los sacerdotes auxiliares echando incienso, pero cuando llegaron con nosotros, el auxiliar que iba adelante al echarnos el incienso y vernos el rostro, se puso serio y se acerco al cardenal a decirle algo al oído. El cardenal se puso serio y se volvió hacia nosotros, tomo el incensario y mientras nos llenaba de el hasta casi sofocarnos, algo comentó a cada uno de nosotros pero en tono serio. Fue con El Negrito con quien se volvió de una manera especial, y viéndolo a los ojos algo dijo en un tono tan bajo que era casi inaudible aún para el que estaba enfrente y en un idioma extraño que no creo era latín. Yo solo pude ver que El Negrito palideció. Luego la misa siguió como sin nada; eso sí, fuimos los únicos que no recibimos la bendición de su parte, y creo que todos ahí lo notaron. Ya más entrada la tarde El Negrito me comentó que le estaba doliendo la cabeza, por lo que me pidió lo dejara en la casa que estaba rentando.

Al dia siguiente le hablé para ver como seguía, pero la molestia seguí ahi, también un poco mareado, por lo que me pidió le diera unos días más a fin de recuperarse; a lo que accedí no sin antes sugerirle que en cualquier caso me hablara para ir con un doctor, ya que si bien pudiese estar con aspirinas, tal vez sería bueno un chequeo.

Ese fin de semana estuvo un poco ajetreado por lo que no pude ver como seguía, pero aproximadamente tres días después recibí una llamada de él. Parecía un poco preocupado. Le pregunté si seguía con el dolor de cabeza y me respondió afirmativamente, pero que no era por ello que me hablaba. Quería que le visitase para explicarme más detalladamente.

Una vez que llegué a su casa, lo encontré bastante pálido, demacrado. Realmente se veía mal. Al verlo así le sugerí que fuésemos de inmediato con un doctor, pero me dijo que no era eso. Que algo había pasado. Que desde aquel día que tuvimos esa mala experiencia en la catedral, se había sentido mal. Inicialmente se lo había adjudicado al impacto emocional o a una impresión, pero que se había dado cuenta que no era eso ya que los últimos días se levantaba a media noche bañado en sudor frío, y los sueños, cuando los tenía cada vez eran más desagradables. Incluso, lo que lo impulsó a hablarme fue que empezaba a tener imágenes distorsionadas de algunas personas con las que se había topado en la calle cuando fue a la farmacia, y que de alguna manera empezaba a oír muchas cosas... muchos ruidos similares a los que una vez oímos.

Yo de inmediato le sugerí que fuésemos al hospital, bien pudiese ser un aneurisma (aunque no se mucho de medicina) o alguna enfermedad que por las características bien necesitaría tratamiento, a lo que me comentó que creía que era algo de lo que nos había pasado; alguna sustancia de nuestras experimentaciones había quedado residual y lo mantenía intoxicado. Que si seguía así, en unos dos días más aceptaría ir a un hospital, pero quería intentar esa noche utilizar una inyección que había preparado a fin de depurar su sangre de cualquier sustancia nociva. Seguí insistiendo en llevarlo al hospital, pero el siguió firme en su idea de automedicarse; por lo que al llegar a un punto ciego, acepté esperar.

Esa noche dormí de lo más intranquilo sabiendo que mi amigo, El Negrito, no estaba bien; por lo que decidí a la mañana siguiente llevarlo al hospital aunque tuviese que llevarlo a rastras. Y eso fue lo que hice. A la mañana siguiente, a las 7 en punto me vestí, les hablé a unos amigos que teníamos en común para comentarles su estado de salud y si me ayudaban a llevarlo al hospital aunque fuese a rastras; y por la amistad que también le tenían, aceptaron mi propuesta.

Llegamos a su casa, pero por más que tocamos nadie respondió. Cansados de estar golpeando la puerta hasta casi intentar tirarla fuimos con los vecinos para preguntarles si tenían alguna noticia, si se había ido al hospital por su propia cuenta o algo así, a lo que nos respondieron que no. Dada la condición de El Negrito optamos por entrar a la fuerza. Llamamos a la policía y a unos paramédicos explicándoles la situación, haciéndome yo responsable por la intrusión a la casa.

Lo que vimos al entrar a su casa nos impacto a todos. Incluso a los policías que están acostumbrados a tratar con gente violenta y a los paramédicos que ven todo tipo de accidentes. Ni que decir de nosotros. Nadie pudo explicar la escena. Un aroma nauseabundo y por decirlo viscoso llenaba el lugar. En las paredes se veían salpicaduras de sangre y carne como si una gran fuerza las hubiese proyectado, mientras algunos restos se encontraban dispersos en la habitación. Una especie de baba y sustancias extrañas corrían por el piso, formando una especie de limo. Pero lo peor fue ver lo que alguna vez era fué amigo. Su cuerpo, abierto del pecho como por una mano gigante que hubiese tenido la fuerza suficiente para destrozar con fuerza los huesos del tórax, mostraba todas sus entrañas parcialmente devoradas entremezcladas con una suciedad extraña, mientras que la piel de todo su cuerpo se encontraba hecha jirones, mostrando su cuerpo desollado en una informe masa de músculos y huesos destrozados. Solo su rostro era en parte reconocible pues aún quedaban restos de piel y músculo en él, mientras unos ojos abiertos de pánico y terror parecían mirar al infinito.

Nunca se supo que pasó realmente. Se dio la versión oficial que un grupo de drogadictos había entrado al lugar, pues se encontró una jeringa con una sustancia aún sin usar en su buró. Yo tampoco quiero especular, pues tan solo pensar en ello haría mi mente dar una y mil vueltas; y no quiero ni que pensar que habrá sucedido cuando el sueño venció sus párpados.

Su cuerpo o lo que quedaba de el se colocó en un pequeño contenedor y se mandó a Sudáfrica, con su familia. Dada mi relación de gran amistad con El Negrito decidí acompañar sus restos. Realmente fue una escena muy triste, también era querido por todos en su región, pues había logrado tanto y aún seguía siendo una persona sencilla. Les comenté a su familia que unos vándalos habían entrado a robar a su casa y el había muerto defendiendose, que solo fue un desafortunado hecho. En algún momento uno de sus tíos me preguntó el porqué de un contenedor que se prohibía abrir y no un ataúd, a lo que yo afirmé que no quería comentar a los demás que los vándalos habían dejado caer un mueble muy pesado encima de el y eso había destrozado su cuerpo; comentario que no pareció ser creído del todo pero me permitió salir del paso.

El cuerpo lo cremaron en una ceremonia propia de su religión y curiosamente, el brujo o sacerdote, de manera que se me hace bastante curiosa, pareció repetir lo que le ocurrió al negrito mientras estaba con nosotros. Hizo la ceremonia, arrojando un brebaje encima del cuerpo y de los presentes mediante una rama, dejándome como último; pero al llegar a donde yo me encontraba, se detuvo frente a mí, y viéndome a los ojos me dijo algo que más bien parecía que me regañara. Sostuvo la rama con ambas manos, y de un movimiento la rompió y la tiró a mis pies. En fin, parece que esa noche sentí lo que sintió mi amigo.


Hace dos días regresé a la ciudad. Me hubiese querido quedar más tiempo con la familia de mi amigo, pero parece que el cambio de alimentación no me cayó del todo bien. Creo que me intoxiqué con algo. Traigo una pequeña punzada en la cabeza y afortunadamente regresé antes porque ha aumentado un poco su intensidad. Ayer hice cita para revisión; desgraciadamente parece que mucha gente se enferma estos días ya que me la dieron hasta pasado mañana.

Tal vez exageré en ir con el doctor. Mejor cancelo. Seguramente fue algo que me cayó mal pues no solo tengo un poco borrosa la visión, sino como que empiezo a oír un pequeño ruido de fondo...
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   Lun Feb 25, 2008 11:28 pm

Mr Joal un aplauso su carta de las mejores! de verdad una felicitacion.... pa' cuando el libro?

saludos!
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MensajeTema: o.O   Mar Feb 26, 2008 12:02 pm

Sea NO MAMES muy padre tu escrito me gusto mucho
felicidades, y de acuerdo con el shofer cuando
el libro? study cheers
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   Mar Feb 26, 2008 1:38 pm

Muchas, muchas gracias por las flaguers.

El libro, según eso (y digo según eso porque ya ninguno le dimos seguimiento) entre un grupo de amigos hicimos la apuesta de que el primero que terminara su escrito (creo que eran mínimo 300 páginas) de cuentos, entre los demás pagabamos la edición. Hasta el punto he de llevar unas 200. No se los demás (somos 4 personas).

Comento esto puesto que partiendo de esa idea, bien pudiesemos hacer algo similar. Una producción entre todos los cerebrals que les guste la excribida, y una especie de antologia cerebral.

No se si han oido hablar del Wu-Ming. Es una compilación de varios autores (italianos) que se juntaron para hacer historias cruzadas, y tienen varios libros.

Algo similar se podría hacer, partiendo de la idea de las cartas de loteria, pero dandole otro enfoque, ya sea
1) Crear una historia conjunta, en la que se marquen "De situacion X a situacion Y" y que cada quien lo desarrole a su estilo. Se seleccionan tres a votacion y se le deja al lector tome su enfoque personal o según el autor (algo asi como los evangelios, es lo mesmo pero distinto punto de vista). Y luego otra etapa.
2) Sugerir cuentos cortos (que creo será la mejor opción) y que cada uno lo desarrolle.
3) O igual, seguir con el enfoque de un tema y que cada quien lo desarrolle a su estilo.

Ahora, pa la impresión.

Bien puede ser un e.book mismo que tendriamos que registrar bajo la licencia de CC (Common Creatives), o hay editoriales como Alfaguara que uno da el material y ellos te lo publican, como quien manda hacer una tesis, obivamente con un costo, pero que sería repartido según el bonche de gente (200 c/u?). Esto nos daria la ventaja que podriamos registrarlo en la SEP via la SOGEM (la sociedad de escritores), el registro sale como a 300 pesos (15 c/u?) y al contar con un ISBN podría salir a la venta o distribuirse.


Ahi se los dejo de comentario y de idea, mientras vamos isguiendole.


-- geek Nunca hagas huevos revueltos con jugo de naranja
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   Mar Feb 26, 2008 1:51 pm

Pues yo de ningura manera soy un escritor nato, pero es una idea super interesantísima, y quisiera formar parte de alguna manera, pero de verdad, la idea es sumamente buena, y con la organizacion pertinente y el talento de muchos que ya e leído aquí, ojalá se pueda llevar a cabo.

Saludos Mr. ....
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MensajeTema: ..--   Mar Feb 26, 2008 7:29 pm

lo paoyo al 100 tu di rana y yo salto
me interesa y yo le entrro si se hace
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joal
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   Mar Feb 26, 2008 8:01 pm

RANA!!

Rana, rana, rana ... (yo porque hagas ejercicio, que se desentuma del monitor...) Razz


No, ya volviendo al tema. Mas bien creo que lo primero sería tener el material y ya después ver que hacemos con ello, no?. Asi que podriamos ir pensando por donde empezar o que proyecto juntos podriamos inciar

Porque según parece la parte literaria/creativa anda prolifica por estos lares (que escribe un cuento, cuentanos tu carta, comparte tus poemas...)
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Aule
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   Miér Mar 05, 2008 4:20 pm

Este tema se ha atascado un poco, creo yo.
Les interesa que hagamos una repartición nueva Wink ?
De ser así dejen su msj aquí y las vamos repartiendo para tener novedades que leer.
Besos.
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MensajeTema: Re: Publica Tu carta   

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